Se agrava la crisis en el Sahel occidental

 

En las últimas semanas se está agudizando la grave crisis alimentaria que afronta actualmente el Sahel de África occidental. Diferentes agencias humanitarias y organismos internacionales han hecho un llamamiento ante esta situación, en la que los países con mayor número de personas afectadas por la crisis son Níger (6,4 millones), Chad (3,6 millones) Malí (3.5 millones) y Burkina Faso (2,98 millones).

 

La falta de lluvias y la permanente situación de conflicto que se vive, entre otros factores, han agravado de forma alarmante la Crisis del Sahel

 

Principales causas de la crisis

 

Según fuentes de ACNUR, “el Sahel representa una combinación mortal a causa de la sequía y los desplazamientos ligados a conflictos”.

 

La escasez de lluvias del año pasado ha provocado que las cosechas de cereal sean ampliamente insuficientes para alimentar a sus poblaciones. Esto unido a una insuficiente inversión en una agricultura moderna y no dependiente de la lluvia hace que las poblaciones locales sean más vulnerables a los años de sequía. Desde CONEMUND trabajamos para fomentar mayor acceso a agua para el cultivo y un mejor aprovechamiento de los recursos hídricos por parte del campesinado.

 

Pero la sequía no es la única causa de la crisis que vive el Sahel. Más de 18 millones de personas se encuentran en situación de vulnerabilidad entre otros motivos por la inestabilidad política y la debilidad institucional de los gobiernos nacionales. Por otro lado, la dinámica de conflictos que se vive en el Sahel y el aumento de actividades criminales organizadas están deteriorando las condiciones de vida de la población. Un ejemplo de ello es Malí. Más de 320 mil personas han tenido que huir de sus hogares debido al conflicto bélico que sufre el país.

 

No sólo los gobiernos locales han fracasado a la hora de sentar las bases para paliar futuras crisis. También las organizaciones internacionales han sufrido de descoordinación, sin lograr llevar a cabo verdaderas políticas de desarrollo rural o planificación familiar, o atajar las causas estructurales de la crisis, en un medio-largo plazo.

 

Consecuencias para la población

 

Todo esto se traduce en cada vez mayor inseguridad alimentaria, es decir, se reduce la capacidad de la población para asegurar su alimentación básica. Sólo en Malí, la crisis alimentaria ha provocado que cerca de 2 millones de personas sufran inseguridad alimentaria severa.

 

El desplazamiento forzado es otra de las consecuencias. La crisis provoca que familias enteras se desplacen buscando alimento (éxodo rural), y se degraden las ya precarias condiciones de vida de las  poblaciones. Según las últimas cifras de la Oficina de Naciones Unidas para Asuntos Humanitarios (OCHA) el conflicto de Malí ha causado el desplazamiento de al menos 335.000 personas, unos 146.900 desplazados internos y alrededor de 160.000 refugiados en países vecinos.

 

Y en medio de esta tragedia, las principales víctimas son los niños. Más de un millón de niños de la región se encuentran en situaciones de malnutrición. En Malí, según UNICEF, 175.000 menores de cinco años sufren malnutrición aguda severa y más de 385.000 están afectados por malnutrición aguda moderada.

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